Un parto natural es aquel en el que, salvo complicaciones, no se utiliza ningún tipo de fármaco y se permite a la mujer decidir en qué posición quiere dar a luz.
Numerosos estudios avalan que la postura vertical de la madre favorece el parto, mientras que la horizontal la entorpece. En posición vertical se acorta y amplía el canal del parto, y la fuerza de la gravedad facilita el descenso del bebé. En cualquier caso, si la mujer puede decidir la postura en que quiere dar a luz, elegirá aquella que le dicte el instinto y le resulte más cómoda.
En España no está muy extendida esta práctica y hay pocas clínicas donde se realicen partos naturales. Pero si te interesa, el Colegio Oficial de Enfermería y Matronas proporciona información sobre el parto natural y los centros donde se practica.
Una modalidad de parto natural es el que tiene lugar en el agua:
Parto en el agua:
El médico francés Michel Odent fue el pionero en este tipo de parto. En 1970, comenzó a introducir a las parturientas en una bañera con agua caliente y descubrió que resultaba beneficioso, porque disminuía el dolor y favorecía la dilatación cervical. A principios de los 80, esta práctica empezó a ponerse de moda en Estados Unidos como opción alternativa para dar a luz.
La principal ventaja que ofrece es que el agua favorece la dilatación y la madre puede adoptar posturas más naturales que la ayudan a relajarse y reducir la percepción del dolor. La temperatura del agua (37º) también beneficia al bebé porque es muy similar a la del líquido amniótico, por lo que no necesita adaptarse al cambio brusco que supone la temperatura del quirófano.
Estos son algunos de los beneficios del parto en el agua:
- Parto natural sin medicamentos.
- Disminuye el uso de procedimientos invasivos.
- El parto se produce en un ambiente íntimo y tranquilo, con mínimas interferencias del personal sanitario.
- El padre participa activamente en el trabajo de parto.
-El agua caliente relaja la musculatura de la madre y facilita la producción de endorfinas (neurotransmisores producidos por la glándula pituitaria que contribuyen a reducir la percepción del dolor).
- El niño sufre menos estrés porque sale a un medio muy parecido, con una temperatura similar a la que tenía en el útero materno.
EL PARTO PREMATURO
El parto pretérmino aparece en el 5-10% de las embarazadas; se define como el parto que se produce entre las semanas 28 a 37 del embarazo, y es un problema no sólo obstétrico, sino también neonatal, ya que se asocia con un alto índice de problemas para el recién nacido, incluyendo la muerte del mismo.
Otro caso es el parto inmaduro, que es aquel que se da entre las semanas 20 y 28 de embarazo.
Cuanto más prematuro es el bebé, existen menos posibilidades de que sobreviva y, en caso de conseguirlo, tendrá que hacer frente a mayores dificultades: retraso mental, parálisis cerebral, problemas respiratorios, digestivos, pérdidas de visión y audición, retrasos en el desarrollo, y problemas de aprendizaje y de conducta.
Factores de riesgo para un parto prematuro:
No se conoce una única causa, pero existen factores de riesgo que predisponen al parto pretérmino, y que hay que tratar de prevenir o evitar. Los más importantes son:
- Violencia de género (abuso físico, sexual o emocional).
- Exceso de actividad física.
En cualquier caso, el que la madre reúna uno o más de estos factores de riesgo no significa que vaya a tener un parto prematuro.
Síntomas del parto prematuro:
- Contracciones uterinas regulares, con o sin dolor.
- Sensación de presión pelviana (sensación de que el niño empuja hacia abajo o de pesadez).
- Hemorragia vaginal.
- Dolor de espalda o en las caderas.
- Rotura de la bolsa de aguas.
- Dolor de vientre (con o sin diarrea).
- Molestias similares a las de la menstruación.
- Cambios o aumentos de la secreción vaginal (flujo de color amarronado o sanguinolento).
- Cólicos abdominales (con o sin ganas de vomitar).
EL PARTO INDUCIDO
¿Por qué se induce el parto?
Hay diversas justificaciones para inducir un parto:
Enfermedades de la madre:
Algunos trastornos que sufre la madre, como la hipertensión (preeclampsia) o la diabetes (especialmente la de tipo I), pueden afectar a la salud del feto o de la propia embarazada si la gestación continúa. También justifican una inducción las patologías renales, cardiacas, pulmonares o hepáticas, algunos tipos de cáncer, las hemorragias y las infecciones en el útero.
Embarazo prolongado:
Si la gestación supera las 42 semanas (la edad gestacional se valora con ecografía), ya que el envejecimiento de la placenta puede impedir la correcta nutrición del bebé.
Ruptura prematura de membranas:
Cuando se rompe la bolsa de aguas, lo normal es que, en poco tiempo, aparezcan las contracciones y comience la dilatación. Cuando no es así, y el parto no se inicia de forma espontánea, será necesario provocarlo debido al riesgo de infección que corren tanto la madre como el niño. No obstante, se verifica antes que los pulmones del bebé estén suficientemente desarrollados.
Meconio en el líquido amniótico:
Si el tocólogo observa que el líquido está teñido de meconio (nombre que se da a las primeras heces que expulsa el bebé después del nacimiento), será preciso finalizar la gestación porque, además de ser un indicio de que el feto no se encuentra bien (ha defecado dentro del útero), si aspira esta sustancia puede sufrir dificultades respiratorias.
Crecimiento intrauterino retardado (CIR):
El feto deja de crecer a un ritmo normal dentro del útero. Esto indica que se está produciendo alguna alteración que impide la correcta nutrición del pequeño, lo que podría ocasionarle serios problemas de salud, e incluso la muerte dentro del útero.
Razones no médicas:
En ocasiones, se decide inducir un parto por otras razones, por ejemplo, cuando una mujer ha tenido otro parto anteriormente y su desarrollo fue muy rápido, o vive lejos del hospital y el médico teme que no llegue a tiempo.
Riesgos de inducir un parto:
La inducción es un procedimiento artificial. Los profesionales usan medios para imitar a la naturaleza y adelantar el nacimiento del bebé en una mujer en la que aún no se ha iniciado el proceso de parto. Esto, a veces, no es del todo perfecto y puede provocar efectos secundarios.
Para la madre
Riesgo de rotura uterina. Debido a que estos partos son más largos, la mujer se cansa más y tiene más probabilidades de sufrir fiebre, deshidratación y exceso de contracciones, que pueden desembocar en rotura uterina.
Desprendimiento de placenta. Los medicamentos que se utilizan para provocar las contracciones pueden ser más peligrosos para aquellas mujeres que han tenido previamente un parto por cesárea u otro tipo de cirugía en el útero. Puede producirse un desprendimiento de placenta si las contracciones son demasiado intensas.
Infecciones uterinas. Existe el riesgo de infecciones uterinas por la manipulación sufrida durante la inducción.
Cesárea. Aumenta la posibilidad de terminar en cesárea o parto instrumental, por lo que en estos casos se añadirían los riesgos que conllevan dichos procedimientos, como son infección, dolor, hemorragia y desgarros del canal de parto.
Para el bebé
En un parto largo, el feto también puede sufrir una pérdida de su bienestar dentro del útero, y por esta razón aumenta la tasa de cesáreas en los partos inducidos. La oxitocina sintética que se administra a la madre para provocar las contracciones, puede influir en la disminución del ritmo cardiaco del bebé.
Otra posible complicación (aunque poco frecuente) es el prolapso del cordón umbilical, que consiste en que el cordón precede al feto en su paso por el canal de parto y, cuando éste sale, oprime el cordón, limitándose así el suministro de oxígeno y sangre, lo que puede tener consecuencias fatales para el bebé.
PARTO POR CESAREA:
Unacesáreaes una cirugía mediante la cual su bebé nace a través de un corte que su doctor hace en su estómago y su vientre (útero). La mayoría de la mujeres tiene a sus bebes por vía vaginal. Pero si hay problemas con su embarazo o durante el parto, puede necesitar una cesárea para su seguridad y la de su bebé.
PARTO NATURAL:
El parto natural es una manera de dar a luz "con poca tecnología" al permitir que la naturaleza siga su curso. Esto puede incluir:
pasar por el trabajo de parto y el parto sin la ayuda de medicamentos, incluidos analgésicos tales como epidurales
utilizar pocas intervenciones médicas artificiales o ninguna de ellas, como el monitoreo fetal continuo o las episiotomías (cuando se realiza un corte en la región comprendida entre la vagina y el ano, llamada perineo, para hacer lugar para el bebé durante el parto)
permitir que la mujer dirija el proceso de trabajo de parto y el parto de la forma que le resulte más cómoda
Muchas mujeres con embarazos de bajo riesgo eligen el modo natural para evitar los riesgos posibles que los medicamentos pueden plantear para la madre o el bebé. Los analgésicos pueden afectar el trabajo de parto, por ejemplo, bajar la presión arterial, retardar o acelerar el trabajo de parto, provocar náuseas y generar sensación de falta de control.
Sin embargo, son muchas las mujeres que optan por el parto natural para estar más en contacto con la experiencia de parto y manejar el trabajo de parto de un modo más proactivo.
¿Qué se sentirá?:
Si bien suele considerarse que el trabajo de parto es uno de los eventos más dolorosos que una persona puede experimentar, esto varía mucho de una mujer a otra e, incluso, de un embarazo a otro. Las mujeres sienten el dolor del trabajo de parto de distintos modos. Para algunas, se parece al dolor menstrual; para otras, es una presión aguda; y, para otras, son oleadas muy fuertes que se asemejan a los retortijones abdominales. Las madres primerizas son más propensas a referir un nivel de dolor más elevado en comparación con las mujeres que ya tuvieron bebés.
¿Cuánto durará?:
No existe un horario mágico para un parto. Algunas mujeres tienen a sus bebés en unas pocas horas, mientras que otras pasan el día entero en trabajo de parto (o más tiempo). Ya sea que elija recibir medicamentos o no, el cuerpo de cada mujer reacciona de manera diferente ante el trabajo de parto.
Riesgos y precauciones:
En general, el parto natural es muy seguro. Sólo se vuelve riesgoso si una mujer ignora las recomendaciones de su proveedor de atención médica o si no permite la intervención médica cuando las cosas no resultan según lo planeado.
Por su propio bienestar y el de su bebé, es importante que esté dispuesta a escuchar otras opciones en caso de que surjan complicaciones. Rechazar la ayuda médica en una situación de emergencia podría poner en grave riesgo su vida y la de su bebé.